Nuestra historia

Mi nombre es Carloman Castaño y el origen de mi historia con el café son mis abuelos paternos, Juan Bautista y Ana Delia.


Provengo de una familia que se dedicaba a la producción de café en Colombia, pero cuando yo era un niño mis padres dejaron el campo y se fueron a la ciudad. 


Sin embargo, aún guardo muchos recuerdos de la finca. El recuerdo más vivo en el que coincidimos mis primos y yo, es cuando el abuelo nos llenaba el tanque de lavado de café para usarlo como una piscina. 


Este es el orígen de mi conexión con el café.


A los 18 años me fui de casa para convertir mi vocación en mi trabajo, y así fue como me embarqué en 1996 en la marina de Colombia, hasta el año 2003. En las largas jornadas de navegación entre turnos de guardia y compañeros siempre estuvo una taza de café (1 taza por decir algo, pero eran de 1 a 2 litros al día).

Este es el orígen de mi amor por una taza de café.

Emigré de mi amada Colombia en 2004 y desde entonces vivo en España, mi segundo hogar.


Toda mi vida me he desempeñado laboralmente en ámbitos muy alejados del café, aunque siempre tuve la idea de emprender en este sector, siempre afirmé que así sería algún día. 


Pero sentía que ese “algún día” se alejaba cada vez más.


Yo tenía una idea poco estructurada de lo que quería hacer con el café, pero sabía que estaría enfocado en café de alta calidad que hay en mi país. 


Conocí el café de especialidad y poco a poco empecé a formarme haciendo cursos para aprender cada vez más.


Pero todo sin ponerle fecha al momento de emprender en el café.


Eso cambió en un abrir y cerrar de ojos, cuando me quedé sin trabajo después de 10 años trabajando como jefe de zona en una empresa de telecomunicaciones, en mitad de la pandemia del año 2020.  


Entre las dudas, las dificultades económicas y el temor de emprender un nuevo camino, decidí que ya era hora de cumplir mi sueño. 


Mis padres, Pachito y Luzma, siempre han sido un ejemplo de lucha, perseverancia y trabajo. Así que uní fuerzas con mi esposa, mi compañera de vida, y tomando el ejemplo de mis padres decidimos embarcarnos en el viaje que nos ha llevado al punto donde estamos ahora, siempre contando con el incalculable apoyo de nuestros familiares.


Libis Coffee Roaster es mi sueño hecho realidad, el producto del trabajo duro, la perseverancia y mi amor por el café. 


De niño era un fanatico de los frijoles que mi mamá me preparaba y como aun no hablaba muy bien siempre decía: “mamá dame Libis”, refiriéndome a su plato estrella. 

Cuando llegó el momento de escoger el nombre de mi empresa, de inmediato asocié ese recuerdo de la infancia con mi bebida favorita: El café. 


Es así como nace Libis Coffee Roaster. 


Estoy convencido de que un buen café no solo es rico, sino que es mucho más. Es familia, tradición y solidaridad.


El café ha marcado mi vida, y mi deseo es que Libis Coffee Roaster marque la tuya.


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